*** Artículo publicado en Diario de Noticias, de Navarra, el 2-V-2021, y en otros periódicos del Grupo Noticias.
LIBERTAD, LIBERTAD… Y seguimos con el «vivir a la madrileña», la grosera estupidez de unos políticos y comunicadores que verían con gusto que ese «vivir a la madrileña», que no se sabe muy bien en qué consiste, se extendiera por el resto del Estado y alcanzara, sobre todo, a esos territorios carentes de libertades que suponen siempre una amenaza para la terracita como ideal de vida y espacio privilegiado de libertades públicas y privadas. De no creer.
La libertad de mentir, engañar, prometer y no cumplir, embarrar, insultar, difamar, tergiversar las leyes y hacer mal uso continuado de las instituciones… La libertad de hacer afirmaciones criminales, por completo asociales, indignas de un cargo público, y que en otros serían motivo como mínimo de reprobación cuando no de investigación penal, como afirmar con inaudita pachorra que no se derivaron ancianos a los hospitales porque total no se iban a curar y…
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