El país más extenso del planeta necesita un poder fuerte y centralizado, incluso tiránico, para conservarse unido. Este régimen es, en el mejor de los casos, muy fastidioso, pero para sobrellevarlo está el alma rusa, ese tópico sin sentido en el que detiene cualquier intento occidental de entender el comportamiento de un país inabarcable, que…
La guerra que viene — MANUEL BEAR