
Se cuenta que cuando Unamuno recibió de manos del Rey Alfonso XIII la Gran Cruz de Alfonso X «El sabio» se dirigió al monarca y le dijo:
– «Me honra, Majestad, recibir esta cruz que tanto merezco»
– «¡Qué curioso! -contesto Alfonso XIII- En general, la mayoría de los galardonados aseguran que no se la merecen.»
– «Señor, en el caso de los otros, efectivamente no se la merecían» -apostilló finalmente el escritor con un puntito de orgullo.
En ocasiones, los premios se devalúan con su entrega programada. Todos los años debe haber un Nóbel de Literatura o de la Paz, un Oscar a la mejor interpretación o un Pritzker de arquitectura. Esa obligación anual provoca que en ocasiones los galardonados no estén a la altura del premio recibido. Simplemente había que dárselo…
Unamuno, el Premio Chopin y la falsa modestia — Anécdotas de Cine, Música y Arte