
Estaba leyendo La noche que llegué al Café Gijón, un libro que me produce una tristeza enorme, como otros de Umbral, con páginas de hojarasca entre las que saltan a cada paso destellos luminosos de hallazgos verbales o juicios literarios certeros. Digo leyendo, hasta que tropiezo con un rabioso subrayado de cuando compré el libro […]
Así pintaba la tarde — vivirdebuenagana