
John Ford era un director ingobernable y todos de una manera u otra habían de transigir con él, hasta que en el rodaje de María Estuardo (1936) se encontró con una mujer de carácter tan indomable como el suyo, ante la que no tuvo más remedio que rendirse y enamorarse. La actriz no podía ser otra que Katharine Hepburn, modelo de…
Jhon Ford y Katharine Hepburn: El amor de «El hombre tranquilo» — Anécdotas de Cine, Música y Arte