
Llegas a la estación de metro de Paco de Lucía, miras hacia atrás y ves su rostro en silencio. No suenan ni guitarras ni flamencos. Nunca llegaron a inaugurar esa estación con festejos y discursos, la abrieron en época electoral y nadie quiso arriesgarse a montar una juerga flamenca en el suburbano. Suena raro tan…
Paco del Pozo. Dos mundos separados por la misma copla — Revista DeFlamenco.com