Todo indica que, por ahora, Australia es un estado lo bastante seguro de sí mismo como para discernir la liviana importancia de un campeonato de tenis en relación con la salud pública acosada por una pandemia. Pero no se confíen, habrá más asaltos, raqueta y talonario en mano. La entrada El héroe y el…
El héroe y el dragón — MANUEL BEAR