
Una racha de golpes militares en África ha resucitado una cuestión largamente dormida, si debería prohibirse a los líderes que toman el poder mediante insurrecciones armadas dirigirse a las Naciones Unidas, una institución que jura y promueve la democracia multipartidista, informa Thalif Deen (IPS) desde Naciones Unidas.
La oleada más reciente, que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) describe como «una epidemia de golpes de Estado», incluye la toma del poder por parte de los militares en Chad, Guinea, Malí, Sudán y Burkina Faso, este último el 23 de enero. Ello sin excluir a Birmania, que el 1 de febrero celebró el primer aniversario de un gobierno militar en el país del sudeste asiático.
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