Hay algo de teatral en identificar a los ricachos dueños de la economía rusa como oligarcas. Ignoro si es un término de uso en aquel país y si, de serlo, tiene alguna connotación peyorativa, admirativa o paródica. En castellano suena raro y establece una frontera entre dos ámbitos lingüísticos, como si el oligarca fuera una…
La conjura de los boyardos — MANUEL BEAR