
Más allá del mito, la fotografía resulta encantadora por la absoluta dedicación del chico a su pareja, por el embobamiento que le hacía olvidarse del mundo que le rodeaba. Solo tenía ojos para ella, inocentemente ignorante de la tentación que se había posado a unos centímetros de él. Una de blanco y la otra de…
Marilyn, Arthur Miller y los amantes de Central Park — Anécdotas de Cine, Música y Arte