Y TIRO PORQUE ME TOCA

El presidente del PP, Alberto Nuñez Feijoó, charla con el líder del Vox, Santiago Abascal. EDUARDO PARRA
La vida pública como carnavalada, cada vez más y más siniestra, un baile de curas, militares, policías, jueces, banqueros, en alegre coyunda… ¡Un clásico de la pintura carnavalesca! Pero son reales y dañinos, y repulsivos sobre todo cuando los ves subidos a una tribuna, donde les has puesto tú con tu voto, asistiendo a una mojiganga de aparato como la del otro día, que pretende celebrar a la patria y su poderío reflejado en la chatarra militar propia de atrezo de Cornejo. Cuando los ves en acción, Borrell de matamoros, Sánchez de estadista, Abascales, Cayetanos, matones, jueces prevaricadores que amparan a delincuentes fragantes –sí, fragantes, pero a jiña–, sientes que cuando menos debes dejar por escrito en una novela o artefacto narrativo el asco que te producen. A derecha e izquierda, arriba y abajo, dentro y fuera, sobre todo en las redes sociales, ese instrumento de control social de primera que suple con ventaja muchos interrogatorios policiales, como han podido comprobar políticos europeos que no siguen los dictados de la UE/OTAN y han sido detenidos de manera abusiva (y silenciada): muestras tus cartas, te entregas, les facilitas sus medios ya mecánicos de control ¿Y la izquierda? ¿Qué izquierda? Es inútil esperarla. Está visto que con el aplauso mediático su derribo es una fiesta.
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