Seguid este enlace para leer mi reseña de mi disco favorito de John Cale, el magnífico’Paris 1919 (1973), en Jenesaispop.
No hay duda de que ‘Paris 1919’ es el disco más accesible de la carrera de John Cale. Inicialmente aclamado por la crítica y no tanto por un público del músico que de todas formas tampoco fue nunca muy nutrido, su prestigio no ha hecho sino aumentar, gradualmente, con el paso de las décadas. Con el nuevo milenio vendría la reedición con extras, y pocos años después los conciertos en directo recreando el álbum con lujosa orquesta, que llegaría a pasar por Barcelona. Y ya más recientemente, su inclusión en variopintas listas de “tesoros ocultos” en publicaciones como Wire o Uncut, sin olvidar aquel 9,5 de Pitchfork a la reedición.
¿Cuál es pues el atractivo, el secreto de este disco? El tema que lo abre revela ya mucho de lo que esconden sus escasos 32 minutos: una melodía pop totalmente inesperada en un Cale post-Velvet Underground (a tenor de sus anteriores obras en solitario), letras poéticamente caleidoscópicas, y una instrumentación y producción deliciosas, mayormente acústicas. “¿Quién es este John Cale tan pop?”, imaginamos que se preguntarían sus seguidores, algunos confundidos (los fans de su lado vanguardista, desarrollado en el Teatro de la Música Eterna con LaMonte Young y Tony Conrad), otros quizá deleitados (los amantes de la Velvet menos abrasiva, o de sus producciones para Nico o Nick Drake).