Unos muchachotes bien alimentados llevan en alza a un guiñapo renegrido al que no se le pueden inferir ya más sevicias y tormentos.
Esta mañana de juevesanto la tele pública que administra el gobierno socialcomunista de don Sánchez ha dedicado un prolijo espacio a reportar sobre la procesión del cristo de la buena muerte en Málaga, uno de los espectáculos del folclore primaveral más grotescos que puedan imaginarse, comparado con el cual los sanfermines o la oktoberfest parecen un modelo de sensatez y civismo. Unos muchachotes bien alimentados llevan en alza a un guiñapo renegrido al que no se le pueden inferir ya más sevicias y tormentos. Esto es a lo que, en esta circunstancia, se llama una buena muerte, la que cualquier madre desearía para su hijo.