En una famosa escena de la legendaria película Espartaco (Stanley Kubrick, 1960), el patricio romano Creso (Laurence Olivier) intenta seducir a su esclavo Antonio (Tony Curtis) y le pregunta si le gustan más las almejas o los caracoles. En realidad, en el original se dice ostras, pero el boca-oreja celtibérico lo ha reducido a almejas, más racial y común entre el público local. Sean ostras o almejas, el sentido es el mismo y la pregunta del patricio da lugar a un breve diálogo moral con su esclavo sobre las preferencias por uno u otro manjar en el que se concluye que es cuestión de gustos y el gusto no es una cuestión moral, y, por si hubiera quedado alguna duda, el patricio concluye que a su soberano gusto le placen por igual los caracoles y las ostras.