Posted by ManuelBear

La demanda de que el catalán y las demás lenguas oficiales de España sean de uso en el parlamento nacional es no solo más fácil de atender sino que constituye un apoyo explícito al gobierno de don Sánchez, que ha dejado en el armario el componente jacobino después de asistir a los desmanes de las hordas voxianas en las comunidades bilingües. La paradoja será que en Madrid se oirá en catalán lo que valencianos y baleares han de oír en castellano, lo quieran o no. Algún comentarista ha adelantado que la implantación del polilingüismo en el parlamento monolingüe constituye un desafío logístico. De eso nada, se lo dice un vecino de la remota provincia subpirenaica, donde somos cuatro gatos y tenemos el tinglado instalado desde hace décadas. Básicamente, consiste en una cabina insonorizada, un cableado de audio con terminales en escaños y tribuna y la contratación de un cuerpo de traductores-intérpretes, que ya les adelanto que trabajarán poco. La razón es que el lenguaje es para entenderse, en el parlamento hay que hilar fino con las palabras para apresar los hechos comprobables y muy a menudo los diputados no pueden expresarse en la lengua que defienden; después de todo, no son Josep Pla, Rosalía de Castro o Bernardo Atxaga. Eso también es un hecho comprobable.