Los coruñeses Luar na Lubre se han convertido en un ejemplo de longevidad y coherencia en los territorios nunca plácidos de las músicas de raíz, tantas veces ninguneadas desde los cuarteles generales fonográficos o los grandes medios de comunicación. Pero las huestes de Bieito Romero son un paradigma de tenacidad y perseverancia, y también la constatación de que los artistas han de aprender a quererse y valorar sus propios méritos para resultar más persuasivos a la hora de exponérselos a cuantos estén dispuestos a escuchar. Nos referimos a la habilidad de esta veterana formación de música galaica/celta a la hora de exponer sus puntos fuertes, conmemorar las efemérides y exprimir la diversidad de formatos, objetivos que este XX- Encrucillada cumple en todos sus extremos: he aquí un libro de autohomenaje a lo largo de 160 páginas que encierra un nuevo álbum con el que se celebran los 20 discos, ¡20!, que estos folkies ya carismáticos acumulan en su hoja de servicios desde aquellos tímidos y párvulos primeros pasitos, a mediados de la década de los ochenta.