El título de este comentario es el de una desternillante película de Billy Wilder pero, sesenta y pico años después, es también el compás de la política celtibérica: una, dos, tres ssspañas. Esta tenaz moda del encuentro en la tercera fase parte de la creencia de que entre la derecha y la izquierda hay un valle fértil e inhabitado, una suerte de promisoria res nullius o bien mostrenco que está pidiendo a gritos ser colonizado por gentes sensatas, laboriosas y encantadas de haberse conocido. La tercera españa es el nombre literario de lo que vulgarmente se conoce como el centro, que también se define a menudo con el calificativo de moderado, como si a derecha e izquierda no hubiera más que fieras.