Últimamente, el viejo ve matanzas tribales por doquier, hasta donde le alcanza la mirada, como el chico aquel de la famosa película, que veía muertos. Abrumado por la irreversible destrucción de Gaza y de sus habitantes y harto de las inanes disquisiciones de los comentaristas mediáticos sobre el derecho a la defensa de Israel y el derecho internacional humanitario, el viejo intenta distraerse en el cine. El título más prometedor de la cartelera es una peli de gánsteres y mafias en un escenario insólito, y versa, como ya sabrán, sobre una tribu indígena de Norteamérica que encuentra petróleo en su territorio.