Dos opinantes de campanillas han sido desalojados del púlpito por los abades de sus respectivas parroquias. A don Fernando Savater le han apeado de su columna en el diario de referencia y a don Juan Carlos Monedero le han desconectado el altavoz que tenía en la tele corsaria que patronea su ¿ex? amigo don Pablo Iglesias. En ambos casos la razón ha sido la misma: desafinaban a juicio del director del orfeón, o, para decirlo en los rudos términos leninistas de don Iglesias, el despido es para reforzar la línea ideológica, que es como se llama al flujo verboso en el que navegan los artefactos mediáticos por esta galaxia plagada de meteoritos y agujeros negros.
Dos opinantes de campanillas han sido desalojados del púlpito por los abades de sus respectivas parroquias. La entrada El día de las cabezas cortadas…