
Ese iba a ser el título de un ramillete de recuerdos, vulgo memorias que iba a escribir, hasta que me di cuenta de que mi vida no tiene nada de extraordinario ni de ejemplar, sino que es de una mediocridad aplastante. Recordé lo que decía Chesterton: “la malsana y degradante tarea de contar la propia vida”. Cuando le da por contar la suya opina que esta está a medio camino entre el misterio y la novela de aventuras románticas. sólo así se puede llegar a viejo sin aburrirse….Lo cierto es que repare en que al menos mi adolescencia y juventud estaban salpicadas de episodios bochornosos que hacían bueno el verso de George Seferis «allí donde la toques, la memoria duele». …
La calle Salsipuedes