
aunque hayamos vivido en la misma ciudad, la Pamplona de perico salaberri no tiene nada que ver con la que yo lleve a mis papeles. son miradas distintas. la suya es la de un corazón en calma atenta a la magia de sus calles y luces. la mía es desde el alboroto vital por mucho que en ocasiones me haya dejado lleva por sus encantos callejeros. en la de Salaberri dan ganas de quedarse a vivir en ella para siempre. en la mía, las ganas son de salir a escape y no mirar atrás…
de la Pamplona de Pedro salaberri