
Pensamientos poselectorales (I): Lecciones de astrofísica recreativa
Cuando trabajas en la domesticación de las palabras para hacer de ellas un coro capaz de interpretar con claridad y viveza la partitura que tienes en mente, te das cuenta que tienen vida propia y que, en vez de componer seductores y armónicos trinos, rugen, cacarean, bostezan, regurgitan o, por último, flotan en el discurso mudas e insignificantes. Curiosamente, los hablantes no quieren prescindir de ellas e insisten en recurrir a su sonido en la esperanza de que, a fuer de repetirlas, terminarán por significar algo y se sumarán al concierto. La jerga política o, como se dice ahora, la conversación pública, está plagada de estos convencionalismos vacíos y repetitivos que surgen nadie sabe de dónde y desaparecen al cabo de un tiempo, nadie sabe por qué.
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El espacio y sus planetas, satélites y meteoritos