El tráfico de meteoritos del Sáhara, un negocio desconocido: «Te puedes hacer rico»

El tráfico de meteoritos del Sáhara, un negocio desconocido: "Te puedes hacer rico"Meteorito del Sáhara | Israel Cánovas

Nacho Martín@NachoMartin_

Israel Cánovas

Se estima que cada año caen en la Tierra unos 17.000 meteoritos. Pero el desierto del Sáhara es uno de los mejores lugares del planeta para hacerse con uno. «No es que allí caigan más, porque caen por igual en todos lados. Pero cuando aterrizan en el Sáhara se conservan muy bien, y son muy fáciles de detectar sobre la arena blanca. Pueden pasar millones de años sin alterarse. En otros sitios con otro tipo de clima la vegetación hace mucho más complicado encontrarlos. Y la humedad hace que los metales que tienen se oxiden, así que pierden valor».

La persona con la que hemos quedado lo sabe todo sobre «las piedras del cielo». Y también sobre el negocio que se ha generado en torno a ellas, aunque a simple vista puedan pasar por rocas comunes. Accede a darnos todos los detalles, y también a que lo publiquemos, aunque pone condiciones. No podemos decir su nombre ni dar ningún dato que le identifique. Aún así, aceptamos. Merece la pena. No todos los días alguien te cuenta, desde dentro, cómo funciona el desconocido negocio de los meteoritos del Sáhara.

Con su ayuda y la de algunos expertos más vamos a recrear, paso a paso, cómo los traficantes se hacen con estos objetos, cómo burlan las leyes de los países para poder moverlos por todo el mundo y cómo acaban vendiéndolos por cifras que, en ocasiones, llegan a ser muy elevadas. Un trabajo que se mueve entre lagunas legales, pero que puede llegar a ser muy rentable.

Paso 1: la búsqueda

Nuestra fuente consigue los meteoritos de dos maneras. O bien los compra directamente en origen a alguien que se haya encontrado alguno en el Sáhara, o bien se los consiguen sus buscadores. Es decir, personas que tiene contratadas para rastrear el desierto en su busca.

«Depende de la temporada, pero por lo general tengo entre 12 y 18 buscadores. No es que hagan una jornada de ocho horas todos los días, porque nos vamos adaptando, pero intentamos ir alternando para que vayan saliendo en coches de dos en dos. Nosotros lo llamamos ‘hacer una excursión’. Para buscar hay dos opciones, si vemos que se ha producido una caída [de meteoritos] en una zona concreta, vamos allí a peinarla. Y luego están los hallazgos, que son más cuestión de suerte», asegura.

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Suelen buscar por todo el norte de África: Mali, Libia, Mauritania, Argelia, Marruecos… Aunque evitan el Sáhara Occidental al ser una «zona de guerra». Sin embargo, el cazameteoritos extremeño José Lanza, que ha viajado por todo el mundo persiguiendo estas piedras, afirma que «cada vez se están adentrando más en el interior del desierto del Sáhara para buscar en regiones más remotas y peligrosas».

«Generalmente salen dos o tres coches 4×4 a buscar. Van muy bien equipados, hay gente que ha invertido mucho dinero en los buscadores para darles infraestructuras, alimentos, agua, ropa, gasolina… En ocasiones se van quince días seguidos a zonas donde ni siquiera hay cobertura», relata Lanza, que ha participado en alguna de estas expediciones. «Suelen ser siempre gente de la zona, que conoce muy bien el desierto. Hoy en día es un trabajo muy desarrollado, para muchos es su ocupación diaria», añade.

Aun así, el experto asegura que hace décadas los meteoritos ya eran importantes para los nómadas del Sáhara. Aunque por otro motivo: al ser en muchas ocasiones rocas negras (un color que adquieren por la fricción que reciben al entrar en la atmósfera) los consideraban objetos sagrados según el Corán. No en vano, en la Gran Mezquita de La Meca de Arabia Saudí se conserva la Piedra Negra, una de las reliquias musulmanas más famosas.

Por este motivo cuando algunos científicos proponían a los nómadas cortar un trozo de meteorito para enviarlo a un laboratorio, lo veían como un sacrilegio. De acuerdo con Lanza esto cambió con la llegada de exploradores europeos al desierto, que vieron que las rocas podrían ser valiosas desde un punto de vista económico.

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El oscuro negocio de los meteoritos del Sáhara: «Si eres listo, te haces rico»