Tiempos confusos (y III): El ‘mena’ conquista el paraíso

El peligro de la inmigración se ha convertido en una creencia atmosférica, como el oxígeno del aire cuya existencia no necesita probarse para seguir respirando. Es el argumento más obvio a mano de los promotores de la xenofobia que se viene apoderando de Occidente,  los cuales necesitan alguna prueba empírica para reforzar y mantener vivo el espantajo…

Tiempos confusos (y III): El ‘mena’ conquista el paraíso

Días atrás, la televisión pública emitió en horario nocturno ¡América, América!, la película de Elia Kazan (1963) hoy olvidada como la mayor parte de la obra de este gigantesco cineasta norteamericano fallecido en 2003. El viejo que la reencontraba en la tele, sin embargo,  volvió a sentir la turbadora y a la vez exultante emoción que recordaba asociada a sus imágenes de cuando la vio por primera y, creo, única vez hace sesenta años. La historia que se cuenta es la de un joven griego que emigra a Estados Unidos a principios del siglo pasado, cuando su país y su gente estaban aplastados por el poder otomano. El relato sigue los pasos por la meseta de Anatolia del adolescente Stavros, interpretado por el hipnótico actor Stathis Giallelis, a través de campos, caminos, posadas y guaridas de un país devastado y un paisanaje inhóspito, hasta Constantinopla, hoy Estambul, donde deberá tomar el barco hacia América con el dinero que le ha dado su familia.

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Tiempos confusos (y III): El ‘mena’ conquista el paraíso