Lo ‘woke’ y otras nociones inaprensibles – del blog de MANUEL BEAR

Woke es, pues, un término polisémico que define todo lo que el trumpismo y sus secuaces odian, pero llevar este sentimiento a programa político tiene dificultades.

Woke es la forma del pretérito perfecto del verbo irregular inglés weak-woke-wokendespertar en castellano, así que en origen designa un estado de vigilia en el que la luz del día ha sustituido a la oscuridad de la noche y el sujeto se ha librado de las sombras del sueño y ha recuperado la razón y el poder de los sentidos. Es una palabra que pertenece al campo semántico de ilustración, término de nobilísima raigambre en la cultura occidental pero, quizá por esa razón, ha sido adoptada como un insulto derogatorio por el rampante movimiento trumpista en sustitución de la desgastada progresía. Ciertamente, progre, apócope de progresista, es un término que no engloba, al menos no con suficiente énfasis, ciertos aspectos de la libertad y la igualdad, como el género o la raza, que ahora están en la cabecera de la agenda política. Un conservadurismo reaccionario de nuevo tipo, como el trumpismo, necesita, no solo primar al gran capital y negar los derechos laborales de la clase trabajadora sino devolver a las mujeres y a las razas no blancas (el estándar está muy alto si se toma como referencia el color anaranjado del emperador) al lugar que han ocupado tradicionalmente. En cuanto a los inmigrantes y las personas transgénero, simplemente tienen que desaparecer de la plaza pública.

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Lo ‘woke’ y otras nociones inaprensibles