No lloréis por la rotación de los planetas – by Manuel Bear

No lloréis por la rotación de los planetas

Es sabido que las lágrimas son un arma de mujer que no siempre mueve a la compasión y a menudo despierta la complacencia. Así ocurría esta mañana en la mesa contigua de la terraza del café, en la que una pareja de varones añejos comentaban con una sonrisa de inocultable placer la noticia del día: urralburus, cerdanes, y la Chivite llorando. Los indígenas de la remota provincia subpireanica no necesitan que nadie les descifre este crucigrama porque lo llevan anclado en la memoria desde que eran jóvenes y se disponían a aceptar las promesas de la democracia.

Doña María Chivite es la presidenta socialista del gobierno regional y su llanto en una rueda de prensa traía causa de la noticia de la participación protagonista de su correligionario don Santos Cerdán en una trama de militantes de alto rango para obtener mordidas a costa de la concesión de obra pública. La actividad de don Cerdán, que había llegado a la cúpula del poder como secretario de organización del pesoe y muñidor de operaciones especiales del presidente don Sánchez, tiene un precedente, casi treinta años atrás, en don Gabriel Urralburu, a la sazón capitoste de los socialistas locales y primer presidente del gobierno regional recién instaurada la democracia, que terminó en el trullo. Misma región, mismo partido, mismos cargos, misma operativa, mismos resultados. Esta acumulación de coincidencias provocaba la hilaridad de nuestros vecinos de mesa esta mañana. Pero, ¿son coincidencias?

¿Cómo se explica que unos tipos de medio pelo, que vienen de las profundidades de aldeas ignotas, ya sea del bosque atlántico (Ezcároz) o la llanada mediterránea (Milagro), desarrollen ese instinto para sacar pasta de los agujeros negros de la economía? Ni siquiera pueden alegar que pertenecen a la plutocracia madrileña o barcelonesa. He aquí un patrón que intriga y a la vez divierte a la derecha y desconsuela a la izquierda, lágrimas de doña Chivite incluidas. Pero aún hay una pregunta más intrigante: ¿por qué son todos paisanos de la misma región?, ¿por qué proceden del mismo ecosistema político, social e histórico? Aventuremos una respuesta recreativa.…

No lloréis por la rotación de los planetas