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Esta divagación bajo el sol de agosto quiere llevar al paciente lector hasta la figura de don Santiago Abascal, que muy probablemente no sabe quién es Kokoschka y tiene una idea solo aproximada y para nada hostil de quien fue Hitler. Sin embargo, comparte con ambos la condición de inadaptado y la ambición de encaramarse sobre el común. Don Abascal gusta de presentarse en público montado a caballo, con gorrilla campera y maneras de terrateniente ocioso, que recorre el paisaje español como si fuera de su propiedad. ¿Qué clase de atractivo popular puede tener esta imagen después de Los santos inocentes de Delibes/Camus? Pues bien, don Abascal es el jefe de filas de la tercera fuerza política en España, y en ascenso hasta el punto de tener acongojada a la derecha de la toda vida a la que no cesa de succionar votos.Don Abascal es un gandul indocumentado, crecido políticamente en el famoso criadero de ranas de doña Esperanza Aguirre y en busca de oportunidades de medro excitando el instinto asesino de los españoles, y en este verano ha creído ver ocasiones de cosecha, primero en Torrepacheco y más recientemente en Jumilla. Este último episodio fue provocado por su partido, con éxito relativo, y don Abascal lo ha utilizado para sentar doctrina proponiendo extender el rechazo a la minoría agredida por el consistorio jumillano con la prohibición del uso del velo en lugares públicos.
Inadaptados al mando
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