El alcalde de Valtierra y otros síntomas aciagos

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Ya sea por la difusión de sus declaraciones o porque la dirigencia de su partido se lo ha pedido, o por ambas causas concurrentes, el alcalde de Valtierra se ha visto empujado a pedir disculpas a quien se haya sentido ofendido. Lo mejor de esta desenfadada fórmula exculpatoria es la coletilla. Primero defecan en la plaza pública y luego se disculpan por si algún vecino se queja del mal olor. Las disculpas mismas no son más que una reiteración de la ofensa. El alcalde sabe lo que ha dicho y también lo piensa su entorno político y con toda probabilidad los votantes que lo han puesto a la cabeza del consistorio, así que si alguien se ha sentido ofendido es un tiquismiquis. Pero más allá de la anécdota, vale la pena echar un vistazo al contexto y a las enseñanzas que ofrece.

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El alcalde de Valtierra y otros síntomas aciagos