El gran juego

El gran juego

Se puede pensar lo que se quiera de don Sánchez, y la mayoría de la opinión piensa mal, según se lee en las encuestas, pero es la clase de tipo que hace invisible al resto de jugadores en la cancha cuando él ejercita una maniobra. Es el Messi de la política. A pesar de la creencia común, el buen pueblo es mal espectador de fútbol y de política, y la razón es que asiste a ambos espectáculos cargado de prejuicios: si ganan los suyos,  lo celebra, y si pierden, lo lamenta y así no hay manera  de juzgar con objetividad la calidad de las jugadas.

Es el caso que este fin de semana, mientras la opinión doméstica estaba enfrascada en el ratonero y xenófobo acuerdo de la coalición reaccionaria para el gobierno de Extremadura, don Sánchez ha reunido en Barcelona a los líderes de estados que suman quinientos millones de habitantes ¡de habla hispana! más algunos de otras áreas culturales, como Sudáfrica (65 millones). Hay que valorar como se debe esta genialidad política y el esfuerzo diplomático que exige.

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